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    October 30

    Preámbulo a un silencio y La paloma- fragmento final-

     PREÁMBULO A UN SILENCIO  en Ciudad uno, de Tratado de urbanismo.

    Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas
    a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol --en verano--
    y se calla.

    ( ¿Dije tranquilamente? falso, falso:
    uno se sienta inquieto, haciendo extraños gestos,
    pisoteando las hojas abatidas
    por la furia de un otoño sombrío,
    destrozando con los dedos el cartón inocente de una caja de fósforos,
    mordiendo injustamente las uñas de esos dedos,
    escupiendo en los charcos invernales,
    golpeando con el puño cerrado la piel rugosa de las casas que permanecen indiferentes al paso de la primavera,
    una primavera urbana que asoma con timidez los flecos de sus cabellos verdes allá arriba,
    detrás del zinc oscuro de los canalones,
    levemente arraigada a la materia efímera de las tejas a punto de ser de polvo.)

    Eso es cierto, tan cierto
    como que tengo un nombre con alas celestiales,
    arcangélico nombre que a nada corresponde:
    Ángel
    me dicen
    y yo me levanto
    disciplinado y recto
    con las alas mordidas
    -- quiero decir: las uñas--
    y sonrío y me callo porque, en último extremo,
    uno tiene conciencia
    de la inutilidad de todas las palabras.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Fragmento final de LA PALOMA (Versión libre) -en Intermedio de canciones, sonetos y otras músicas, de Tratado de Urbanismo-

     … en donde vivo yo

    No en el lugar del pacto, no

    en el de la renuncia,

    jamás en el dominio

    de la conformidad,

    donde la vida redoblega, nunca.

    … en donde muero yo

    October 18

    Eso era amor, Hoy y Ahí, donde fracasan las palabras

    Eso era amor

    Le comenté:

    _Me entusiasman tus ojos.

    Y ella dijo:

                      _¿te gustan solos o con rimel?

    _Grandes,

                       respondí sin dudar.

    Y también sin dudar

    me los dejó en un plato y se fue a tientas.

     

    _En Breves acotaciones para una biografía_

    Hoy

    Hoy todo me conduce a su contrario:
    el olor de la rosa me entierra en sus raíces,

    el despertar me arroja a un sueño diferente,
    existo, luego muero.

    Todo sucede ahora en un orden estricto:
    los alacranes comen en mis manos,
    las palomas me muerden las entrañas,
    los vientos más helados me encienden las mejillas.

    Hoy así es mi vida.
    Me alimento del hambre.
    Odio a quien amo.

    Cuando me duermo, un sol recién nacido
    me mancha de amarillo los párpados por dentro.

    Bajo su luz, cogidos de la mano,
    tú y yo retrocedemos desandando los días
    hasta que al fin logramos perdernos en la nada.

    _En Breves acotaciones para una biografía_

                  Ahí, donde fracasan las palabras

    Poeta de lo inefable.

     

    Logró expresar finalmente

    Lo que nunca dijo nadie.

     

    Lo condenaron a muerte.

     _En Procedimientos narrativos_

     

     

      

    October 11

    Poemas de Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

     Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

     Poemas elegíacos

    Sonata para violín solo
    (Juan Sebastián Bach)

    Como la mano pura que graba en las paredes
    mensajes obsesivos de amor,
    sueños cifrados,
                            así
    la trayectoria cruel de este cuchillo
    me está marcando el alma.

    Mas su caligrafía no es oscura
    ni inocente:
                      bien claro deletrea
    la obscenidad del tiempo, sus siniestros
    designios.
                  ¡Qué desgracia!
                                          Ahora,
    cuando salga a la calle,
    cualquiera
    podrá ver en mi rostro
    –lo mismo que en las piedras profanadas
    de un viejo templo en ruinas –
    los nombres, los deseos, las fechas que componen
    –abandonado todo a la intemperie –
    el confuso perfil de un sueño roto,
    el símbolo roído de una yerta esperanza.

    Inmortalidad de la nada

    Todo lo consumado en el amor
    no será nunca gesta de gusanos.

    Los despojos del mar roen apenas
    los ojos que jamás
    —porque te vieron—,
                                            jamás
    se comerá la tierra al fin del todo.

    Yo he devorado tú
    me has devorado
    en un único incendio.

    Abandona cuidados:
    lo que ha ardido
    ya nada tiene que temer del tiempo.

      Metapoesía

    Poética

    a la que intento a veces aplicarme.

    Escribir un poema: marcar la piel del agua.
    Suavemente, los signos
    se deforman, se agrandan,
    expresan lo que quieren
    la brisa, el sol, las nubes,
    se distienden, se tensan, hasta
    que el hombre que los mira
    -adormecido el viento,
    la luz alta-
    o ve su propio rostro
    o -transparencia pura, hondo
    fracaso- no ve nada.

    Poesías sin sentido

    A la poesía

    Ya se dijeron las cosas más oscuras.
    También las más brillantes.
    Ya se enlazaron las palabras como
    cabellos, seda y oro en una misma trenza
    -adorno de tu espalda transparente-.
    Ahora,
    tan bella como estás,
    recién peinada,
    quiero tomar de ti lo que más amo.
    Quiero tomarte
    -aunque soy viejo y pobre-
    no el oro ni la seda:
    tan sólo el simple, el fresco, el puro
    (apasionadamente), el perfumado,
    el leve (airadamente), el suave pelo.
    Y sacarte a las calles,
    despeinada,
    ondulando en el viento
    -libre, suelto, a su aire-
    tu cabello sombrío
    como una larga y negra carcajada.

    Notas de un viajero

    Ilusos los Ulises

    Siempre, después de un viaje,
    una mirada terca se aferra a lo que busca,
    y es un hueco sombrío, una luz pavorosa
    tan sólo lo que tocan los ojos del que vuelve.
    Fidelidad, afán inútil.
    ¿Quién tuvo la arrogancia de intentarte?
    Nadie ha sido capaz
    -ni aún los que han muerto-
    de destejer la trama de los días.

    October 06

    Viejo poeta incontinente

    De aquella boca seca

    seguían  fluyendo sin embargo, sílabas

    que formaban palabras sin sentido.

     

    Nadie se extrañe.

    así --amarillas, frías--

    crecen las uñas de los muertos.

     

    Tanto universalizar

    les convirtió en mapamundi

    el alma:

    con montañas sin relieve,

    ríos que no llevan agua

    y ciudades

    pobladas sólo por signos

    convencionales, escala

    uno a un millón…

     

    Imagen de la vida diminuta,

    impresa a dos tintas,

    plana.

     

    De Prosemas o menos. Diatribas.

    October 04

    tres poemas de Deixis en fantasma

    Ya nada ahora

     

    Largo es el arte; la vida en cambio corta

    como un cuchillo

                                Pero nada ya ahora

    -- ni siquiera la muerte, por su parte

    inmensa—

    podrá evitarlo:

                            exento, libre,

    como la niebla que al romper el día

    los hondos valles del invierno exhalan,

    creciente en un espacio sin fronteras,

    este amor ya sin mí te amaré siempre.

     

    El rostro es el espejo del espejo

     

    El espejo de contempla en mi rostro con desinterés frío,

    seguro

    de que él es él y yo su circunstancia.

     

    Todavía la memoria alevosa

     

    Aquel tiempo

    que dejamos por muerto volvió en sí,

    y me hirió mortalmente en la espalda

     

    October 01

    Con VALENTE en la almohada. POESÍA y prosa

               Dos ángeles: Uno de papel y otro con unos ojos de mar y casi dos años.

     

     

    (…)

    En vano vuelven las palabras
    pues ellas mismas todavía esperan
    la mano que las quiebre y las vacíe
    hasta hacerlas ininteligibles y puras
    para que de ellas nazca un sentido distinto,
    incomprensible y claro
    como el amanecer o el despertar.

    (…)

    Bajo la imperiosa llamada

    asociada a los sueños,

    al fondo incomprensible de la noche,

    a la urgente presencia

    del que acude y me habla en busca de los hilos

    de otro argumento y otra fe,

    hay algo en esas mismas palabras

    hastiadas de sí mismas, insistentes

    como una invitación o una súplica,

    nos obligan a hallar.

     



    Como una invitación o una súplica, en La memoria y los signos (1.960-1965)

     

    _________________________________________________________________________

    Los poemas y textos de Valente de este cuaderno babiano:

     

    José Ángel Valente: Obras completas I. Poesía y prosa. 

    Edición de Andrés Sánchez Robayna para Galaxia Gutemberg/Círculo de lectores.

     

     

    Noche primera

     

    Empuja el corazón,

    quiébralo, ciégalo,

    hasta que nazca en él

    el poderoso vacío

    de lo que nunca podrás nombrar.

    Sé, al menos,

    su inminencia

    y quebrantado hueso

    de su proximidad.

    Que se haga noche. (Piedra,

    nocturna piedra sola.)

    Alza entonces la súplica:

    que la palabra sea sólo verdad.

     

    En A modo de esperanza (1953-1.954)

    El sueño

    Por una espesa y honda
    avenida de árboles que unen
    en lo alto su copa y pesadumbre
    el sueño avanza.
                            Abre sus grandes alas,
    sus poderosos brazos
    de lenta sombra y noche grande: cierra
    contra todo horizonte.
       En el centro del aire
    cabecea un navío,
    rodeado de enormes
    territorios de sueño.
       El sueño avanza: pone
    su silenciosa planta
    en el umbral de nuestra
    transitoria vigilia.
       Acaricia y golpea,
    llama con voz suave
    y entra como un río
    de seguro poder.
                            El sueño halaga,
    porfía y nos rodea,
    hasta que al fin caemos
    en su seno girando
    como plumas, girando
    interminablemente.
       Ésta es la inerme paz, la sosegada
    mentira de la sombra.
    El sueño multiplica
    su rostro en un espejo
    sin fin: vértigo quieto, inmóvil
    torbellino.
                  ¡Gritad! Pero no; el grito
    es también sueño. Ahora su dominio.
    Potestad de la noche.

     

    En Poemas a Lázaro (1.955-1.960)

    No inútilmente

     

     

    Contemplo yo a mi vez la diferencia


    entre el hombre y su sueño de más vida,


    la solidez gremial de la injusticia,

     
    la candidez azul de las palabras.

     

     

    No hemos llegado lejos,


    pues con razón me dices


    que no son suficientes las palabras


    para hacernos más libres.

                                                 

                                                   Te respondo 


    que todavía no sabemos


    hasta cuándo o hasta dónde


    puede llegar una palabra

    ,
    quién la recogerá ni de qué boca

     
    con suficiente fe 

     
    para darle su forma verdadera.

     

     

    Haber llevado el fuego un solo instante

     
    razón nos da de la esperanza.

     

     

    Pues más allá de nuestro sueño


    las palabras, que no nos pertenecen,


    se asocian como nubes


    que un día el viento precipita

     

    sobre la tierra


     

    para cambiar, no inútilmente, el mundo.   

     

      

     

     

    en La memoria y los signos (1.960-1965)

    Ahora

    Es ahora la hora

    de sacudir la raíz y volverla hacia el cielo,

    la hora de deslizar bajo la puerta

    honorable del hombre

    sin balcón y sin tacha un grito débil,

    bajo la del cobarde una ocasión de muerte,

    bajo la del avaro una súbita

    apetencia de vida,

    bajo la del cínico

    un pensamiento compartido,

    bajo la del creyente

    la verdad que repite sin saberlo,

    bajo la del necio amparado en sus dogmas

    un globo de color de cielo libre,

    bajo la del triste un niño,

    bajo la del niño toda

    la luz del mundo y bajo

    la gran puerta del mundo

    la palabra que haga

    saltar los duros goznes,

    dar paso a la riada,

    forzar la sombra

    en su estallido el tuyo,

    libertad.

     

    en La memoria y los signos (1.960-1965)

    Canción de espera y <Lucila en una nube>

    Canción de espera

     

    Vuelve

    la niebla.

    Enciende

    la candela.

     

    Para el que aguarda aún tiene

    horizonte la espera.

     

    Pero vuelve

    la niebla.

     

     

    Elle est trop souvent

          aux nauges

     

    El lobo está en el bosque,

    los niños en la escuela,

    la bruja en un zapato,

    Mambrú se fue a la guerra.

     

    La primavera en mayo,

    el otoño en octubre,

    los peces en el río,

    Lucila en una nube.

     

    En Breve son ( 1.953- 1.968)

     

    [Van por tu jardín selvático, Ana Lola. Por ese lugar tuyo donde todo espera y es tan mágico volver.

    Y esta tarde, merienda de mantel, con mermelada de moras ;)]

    Biografía sumaria/A los dioses del fondo/Límite

    Biografía sumaria

    Hizo tres ejercicios
    de disolución de sí mismo
    y al cuarto quedó solo
    con la mirada fija en la respuesta
    que nadie pudo darle.

                                                                                       A los dioses del fondo

                                                                                  Lo que dije no sé.

     

                                                                                  La cifra mayor del llanto o de la vida

                                                                                  de quién la podría tener.

     

                                                                                  Hay un lenguaje roto,

                                                                                  un orden de las sílabas del mundo.

                  

                                                                                  Descífralo.

     

                                                                                  Porque algunas de sus palabras

                                                                                  asaltarán tu suelo, Agone,

                                                                                  para no gemir

                                                                                                         eternas

                                                                                                                        en lo oscuro.

     

                                                                                                                                                                                          Límite

     

                                                                                                                                            Qué oscuro el borde de la luz

                                                                                                                                                                  donde ya nada

                                                                                                                                                                          reaparece.

      

    En El Inocente, colección 1.967-1.970

    Homenaje a Klee

     

       

    El paisaje retiene

    alrededor del pez inmóvil

    toda la luz del fondo no visible.

                                       The Golden Fish (1925) - Paul Klee

    En Treinta y siete fragmentos ( 1.971). Fragmento XVI Homenaje a Klee

    De la luminosa opacidad de los signos

     

     

                            

    En el jeroglífico había un ave, pero no se podía saber si volaba o estaba clavada en un eje de luz en el cielo vacío. Durante centenares de años leí inútilmente la escritura. Hacia el fin de mis días, cuando ya nadie podía creer que nada hubiese sido descifrado, comprendí que el ave a su vez me leía sin saber si en el roto jeroglífico la figura volaba o estaba clavada  por un eje de luz en el cielo vacío.

              

              En Treinta y siete fragmentos 1.971.     XXXV  

                                                                          

    Fragmento sin nombre/Canción para franquear la sombra

     
    ¿ Cuál fue la hora que esperamos tanto,
    que vino al fin y no reconocimos
    y se nos dio para soñar el sueño
    que nunca nos había visitado?
                                                                                                  
    Un día nos veremos
    al otro lado de la sombra del sueño.
    Vendrán a ti mis ojos y mis manos
    y estarás y estaremos
    como si siempre hubiéramos estado
    al otro lado de la sombra del sueño.
     
     
    En Interior con figuras 1.973-1.976

    Elegía - en Material memoria-

                                                                         en Material Memoria 1.977-1.978

    Expertos en la destrucción del amor construyeron distintas pequeñas destrucciones con residuos de aire y otras muertes. Izose un cielo gris sobre las rotas alas. Un globo ardiente se extinguió en la tierra. Vayamos, corazón, al puente suburbano para saltar ya muertos, como el cuerpo del pájaro que cae ya sólo es sorda sucesión de la sombra. O no vayamos o no salgas jamás. No salgas, ay, jamás paloma al campo.

    Ícaro/Poema

                     Ícaro

     Sobre la horizontal del laberinto

    Trazaste el eje de la altura

    Y la profundidad.

                                 Caer fue sólo

    La ascensión a lo hondo.

     

     

                                               Poema

     

                                   Cuando ya no nos queda nada,

                                  el vacío del no quedar

                                  podría ser al cabo inútil y perfecto

           

     Aguardábamos la palabra. Y no llegó. No se dijo a sí misma.

    Estaba allí y aquí aún muda, grávida. Ahora no sabemos si la palabra es nosotros o éramos nosotros la palabra. Mas ni ella ni nosotros fuimos proferidos. Nada ni nadie en esta hora adviene, pues la soledad es la sola estancia del estar. Y nosotros aguardamos la palabra.

                                                                                                         En  Mandorla 1.982

     

    <El pájaro que vuela dentro>, poemas de El Fulgor

    XIII

     

    El gato es el pájaro.

     

    Salta de su infinita

    quietud

    al aire.

               Se hace presa.

    Es cuerpo, presa con su presa.

                                         Vuela.

    Desaparece hacia el crepúsculo.

     

    XXX

     

    Venías, ave, corazón, al vuelo,

    venías por los líquidos más altos

    donde duermen la luz y las salivas

    en la penumbra azul de la garganta.

     

    Ibas, que voy

    de vuelo, apártalos, volando

    a ras de los albores más tempranos.

     

    Sentirte así venir como la sangre,

    de golpe, ave, corazón, sentirme,

    sentirte al fin llegar, entrar, entrarme,

    ligera como luz, alborearme.

     

    XXV

     

    La aparición del pájaro que vuela

    y vuelve y que se posa

    sobre tu pecho y te reduce a grano,

    a grumo, a gota cereal, el pájaro

    que vuela dentro

    de ti, mientras te vas haciendo

    de sola transparencia

    de sola luz,

    de tu sola materia, cuerpo

    bebido por el pájaro.

     

    En El fulgor. 1.984

    de Al dios del lugar

    LA ARENA tenía el color de las escamas

    de un enorme pez extendido

    y la luz caía sobre ella

    con el secreto brillante del acero

    como un ala rasante.

     

    Vacío y extensión.

                        El súbito

    relámpago de la piedra en el aire

     

    Y anda.

                El vuelo.

                              Y nadie.

                                (Mont St.-Michel)

     

     

    ESTAR.

                 No hacer.

    En el espacio entero del estar

    estar, estarse, irse

    sin ir

    a nada.

              A nadie.

                          A nada.

                                                            (Aniversario)

                                                            -fragmento-

     

    de Al dios del lugar. 1.989

    de No amanece el cantor

    INMERSIÓN de la voz. Las aguas. Entraste en el origen. Cabeza decapitada junto al mar. Después no quedan más silencios.

     VEO, veo. Y tú ¿qué ves? No veo. ¿De qué color? No veo. El problema no es lo que se ve, sino el ver mismo. La mirada, no el ojo. Antepupila. El no color, no el color. No ver. La transparencia.

    Paisaje con pájaros amarillos. PAISAJE sumergido. Entré en ti. En ti entreme lentamente. Entré con pie descalzo y no te hallé. Tú, sin embargo, estabas. No me viste. No teníamos ya señal con que decirnos nuestra mutua presencia. Cruzarse así, solos, sin verse. Pájaros amarillos. Transparencia absoluta de la proximidad.

    En No amanece el cantor  1.992 .