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    November 29

    PALABRA SOBRE PALABRA, de Ángel Gónzalez

     Palabra sobre Palabra

    Poemas de Ángel González hasta 1.992

    Seix Barral. Cuarta edición 1.997

                                                                          

                     Ángel González nació en Oviedo en  1.925

        No fue un sueño,    lo vi:   La nieve ardía.                                                              

    Crepúsculo, Albuquerque, Invierno.

     

    Los poemas siguientes, todos en la categoría del blog <Ángel González>, vienen de su libro recopilatorio Palabra sobre Palabra, de Seix Barral. El orden seguido no corresponde al criterio fecha de cada entrada en el blog, he seguido la secuencia de los poemarios en el libro.

    Con Los poemas de José Ángel Valente he seguido las mismas pautas. Acceder desde la etiqueta Categorias -arriba- os facilitará también respecto a Valente ver el listado de los poemas recogidos en estas escAlas babianas. Espero que disfrutéis de su lectura, es fácil. :¬)

     

    De Áspero mundo: Muerte en el olvido. Y un soneto: Me he quedado sin pulso y sin aliento

    Muerte en el olvido

    Yo sé que existo
    porque tú me imaginas.
    Soy alto porque tú me crees
    alto, y limpio porque tú me miras
    con buenos ojos,
    con mirada limpia.
    Tu pensamiento me hace
    inteligente, y en tu sencilla
    ternura, yo soy también sencillo
    y bondadoso.

                   Pero si tú me olvidas
    quedaré muerto sin que nadie
    lo sepa. Verán viva
    mi carne, pero será otro hombre
    -oscuro, torpe, malo- el que la habita...

    de Áspero Mundo

    ···································

    Me he quedado sin pulso y sin aliento
    separado de ti. Cuando respiro,
    el aire se me vuelve en un suspiro
    y en polvo el corazón, de desaliento.

    No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
    Es que la siente el cuerpo. No te miro.
    No te puedo tocar por más que estiro

    Los brazos como un ciego contra el viento.

    Todo estaba detrás de tu figura.
    Ausente tú, detrás todo de nada,
    borroso yermo en el que desespero.


    Ya no tiene paisaje mi amargura.
    Prendida de tu ausencia mi mirada,
    contra todo me doy, ciego me hiero.

     

    de Sonetos                                                                                     foto de cervantesvirtual.com

    November 14

    De Acariciado mundo < más sola, más pura, más concisa>

    Es la noche y el sueño: no te inquietes.

    El silencio ha crecido como un árbol.

     Apoyas la mano

    en un árbol. Las hormigas

    tropiezan con ella y se detienen,

    dan la vuelta, vacilan.

    Es dulce tu mano. La corteza

    del abedul también es dulce: dulcísimo.

    Una agridulce plata otoñal sube

    desde su raíz honda hacia ti misma.

    Mojada por la luz sucia y filtrada,

    peinada fríamente por la brisa,

    te estás quedando así: cada momento

    más sola, más pura, más concisa.

    November 07

    Narración breve

    La niña movió el aire con sus labios.
    Detrás de los cristales nadie supo
    lo que dijo. Era triste
    mirar a aquella gente
    intentando aclarar una sonrisa.
    Y sin embargo estaba todo claro:
     
    La niña
    había sonreído simplemente.
     
     
     
     

    Narración breve, en Sin esperanza Con convencimiento -IV-

    November 03

    Me basta así, de Palabra sobre palabra

    Me basta así

    Si yo fuese Dios
    y tuviese el secreto,
    haría
    un ser exacto a ti;
    lo probaría
    (a la manera de los panaderos
    cuando prueban el pan, es decir:
    con la boca),
    y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea
    tu mismo olor, y tu manera
    de sonreír,
    y de guardar silencio,
    y de estrechar mi mano estrictamente,
    y de besarnos sin hacernos daño
    - de eso sí estoy seguro: pongo
    tanta atención cuando te beso-;

                                                 entonces,
    si yo fuese Dios,
    podría repetirte y repetirte,
    siempre la misma y siempre diferente,
    sin cansarme jamás del juego idéntico,
    sin desdeñar tampoco la que fuiste
    por la que ibas a ser dentro de nada;
    ya no sé si me explico, pero quiero
    aclarar que si yo fuese
    Dios, haría
    lo posible por ser Ángel González
    para quererte tal como te quiero,
    para aguardar con calma
    a que te crees tú misma cada día,
    a que sorprendas todas las mañanas
    la luz recién nacida con tu propia
    luz, y corras
    la cortina impalpable que separa
    el sueño de la vida,
    resucitándome con tu palabra,
    Lázaro alegre,
    yo,
    mojado todavía
    de sombras y pereza,
    sorprendido y absorto
    en la contemplación de todo aquello
    que, en unión de mí mismo,
    recuperas y salvas, mueves, dejas
    abandonado cuando -luego- callas...
    (Escucho tu silencio.

                                 Oigo
    constelaciones: existes.

                                     Creo en ti.

                                                    Eres.

                                                            Me basta)