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    June 20

    In Limine y Epigrama - de Movimientos-. Huesos de sepia

     

     

    In Limine

    Goza, si el viento que entra en el pomar
    trae de nuevo la oleada de la vida:
    aquí donde se hunde una maraña
    inerte de memorias,
    huerto no había, sino un relicario.

    El aletear que escuchas no es un vuelo,
    sino el estremecerse del regazo eterno;
    ve cómo se transforma en un crisol
    este rincón de tierra solitario.

    Cunde un tormento en este
    lado del muro Si avanzas, acaso
    encuentres al fantasma que te salve:

    se urden aquí los actos, las historias
    borrados para el juego del futuro.

    Busca una malla rota en la red
    que nos oprime, ¡sal fuera, huye!
    Ve, por ti lo he rogado - ahora mi sed
    será más leve, menos acre la herrumbre...

     

        Epigrama  - poema II  de Poemas  para Camillo  Sbarbaro, en Movimientos, primer poemario de Huesos de sepia-                        

    Niño ingenioso, Sbarbaro,

    dobla papeles de colores vivos

    con que improvisa unos barquitos

    que lanza al móvil barro

    de un arroyo; ve cómo van a la deriva.

    Tú, hombre de bien que pasas,

    sé previsor por él y alcanza

    con tu bastón para que no se pierda,

    esa menuda flota; condúcela

    hacia un pequeño puerto de guijarros.

     

    June 04

    Tres poemas de Huesos de sepia

     Tráeme el girasol para que lo trasplante/ Conozco la hora en que el rostro más impasible/ Rechina la polea del pozo

    TRÁEME el girasol para que lo trasplante

    en mi solar sediento, requemado,

    y muestre todo el día al espejeante azul del cielo

    la ansiedad de su rostro amarillento.

    Tienden a la claridad las cosas oscuras,

    se consumen los cuerpos en un fluir

    de tintas: éstas en música. Desvanecerse,

    pues, es la ventura de las venturas.

    Tráeme tú la planta que conduce

    en donde surgen rubias transparencias

    y la vida se evapora cual esencia;

    tráeme el girasol ávido de luz.

     

    CONOZCO la hora en que el rostro más  impasible

    redescompone en una mueca dure.

    Afloró  un momento en la calle la pena invisible.

    Nadie lo advierte entre la multitud.

     

    Palabras mías, a qué mostrar la mordedura

    honda, el viento que el corazón arrecia.

    La razón más genuina es de quien guarda silencio.

    El canto que solloza es canto de quietud.

     

    RECHINA la polea del pozo,

    sube el agua a la luz y con la luz se funde.

    Tiembla un recuerdo en el colmado cubo,

    en el puro círculo una imagen ríe.

    Acerco el rostro a evanescentes labios:

    se deforma el pasado, se hace viejo,

    le pertenece a otro…

                                     Ah, cómo cruje

    la rueda, te devuelve al fondo negro,

    visión, y una distancia nos divide.





    June 03

    Mediterráneo - último poema-

    DISIPA tú si quieres
    esta débil existencia plañidera
    como la esponja el trazo efímero
    de una pizarra.
    He de volver, lo sé, a tu círculo,
    para cumplir mi travesía confusa.
    Mi venida era el testimonio de una orden
    que se me olvidó en el viaje,
    estas palabras mías dan fe
    de un suceso imposible, y lo ignoran.
    Pero siempre que oí tu dulce
    resaca en las riberas,
    fui presa de un trastorno como quien,
    perdida la memoria,
    recuerda su país. Aleccionado
    por el jadear apenas perceptible
    de alguno de tus desolados
    mediodías, no por tu abierta gloria,
    me rindo a ti con humildad.
    No soy
    más que la pavesa de un tirso. Bien lo sé: arder,
    éste y no otro es mi significado.