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December 22 escALA en Valente. Poemas:ESTE sueño, que acabo de soñar, y en cuyo tenue borde te hiciste no visible, limita con la nada. CAER en vertical. Sueño sin fin de la caída. Qué repentina formación del ala.
Poemas de José Ángel Valente en esta escALA: Como una invitación o una súplica- fragmentos-, en La memoria y los signos (1.960-1965); Noche primera, en A modo de esperanza (1953 1.954); El sueño, en Poemas a Lázaro (1.955-1.960); No inútilmente y Ahora, en La memoria y los signos (1.960-1965); Canción de espera y Lucila en una nube, en Breve son (1.953-1968); Biografía sumaria, A los dioses del fondo y Límite, en El Inocente (colección 1.967-1.970); Homenaje a Klee Fragmento XVI, en Treinta y siete fragmentos (1.971); De la luminosa opacidad de los signos, en Fragmento XXXV, en Treinta y siete fragmentos (1.971); Fragmento sin nombre y Canción para franquear la sombra, en Interior con figuras (1.973-1.976); Elegía, en Material Memoria (1.977-1.978); Ícaro y Poema en Mandarla (1.982); Poemas XIII, XXV y XXX de El Fulgor (1.984); La arena tenía el color de las escamas y Estar, no hacer – fragmento-, en Al dios del lugar (1.989); Inmersión, Veo, veo y Paisaje con pájaros amarillos, en No amanece el cantor (1.992); Canción del eterno retorno y Máscaras – fragmento final-, en Cantigas de Alén (¡.980-1.995); Isla, en Fragmentos de un libro futuro (1.991-2.000); Segunda oda a la soledad- fragmento- y Nadie, en Fragmentos de un libro futuro (1.991-2.000); Elegía, Poesía dispersa o inédita. Poemas (1.960-1.997); La mujer y el dios, en El fin de la edad de Plata y Encuentro, de E. Montale. Traducción en Versiones.
October 01 Con VALENTE en la almohada. POESÍA y prosa
Dos ángeles: Uno de papel y otro con unos ojos de mar y casi dos años.
(…) En vano vuelven las palabras (…) Bajo la imperiosa llamada asociada a los sueños, al fondo incomprensible de la noche, a la urgente presencia del que acude y me habla en busca de los hilos de otro argumento y otra fe, hay algo en esas mismas palabras hastiadas de sí mismas, insistentes como una invitación o una súplica, nos obligan a hallar.
_________________________________________________________________________ Los poemas y textos de Valente de este cuaderno babiano:
José Ángel Valente: Obras completas I. Poesía y prosa. Edición de Andrés Sánchez Robayna para Galaxia Gutemberg/Círculo de lectores.
Noche primeraEmpuja el corazón, quiébralo, ciégalo, hasta que nazca en él el poderoso vacío de lo que nunca podrás nombrar. Sé, al menos, su inminencia y quebrantado hueso de su proximidad. Que se haga noche. (Piedra, nocturna piedra sola.) Alza entonces la súplica: que la palabra sea sólo verdad.
En A modo de esperanza (1953-1.954) El sueño
Por una espesa y honda
En Poemas a Lázaro (1.955-1.960) No inútilmente
Contemplo yo a mi vez la diferencia
No hemos llegado lejos,
Te respondo
,
Haber llevado el fuego un solo instante
Pues más allá de nuestro sueño
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.
en La memoria y los signos (1.960-1965) AhoraEs ahora la hora de sacudir la raíz y volverla hacia el cielo, la hora de deslizar bajo la puerta honorable del hombre sin balcón y sin tacha un grito débil, bajo la del cobarde una ocasión de muerte, bajo la del avaro una súbita apetencia de vida, bajo la del cínico un pensamiento compartido, bajo la del creyente la verdad que repite sin saberlo, bajo la del necio amparado en sus dogmas un globo de color de cielo libre, bajo la del triste un niño, bajo la del niño toda la luz del mundo y bajo la gran puerta del mundo la palabra que haga saltar los duros goznes, dar paso a la riada, forzar la sombra en su estallido el tuyo, libertad.
en La memoria y los signos (1.960-1965) Canción de espera y <Lucila en una nube>Canción de espera
Vuelve la niebla. Enciende la candela.
Para el que aguarda aún tiene horizonte la espera.
Pero vuelve la niebla.
Elle est trop souvent aux nauges
El lobo está en el bosque, los niños en la escuela, la bruja en un zapato, Mambrú se fue a la guerra.
La primavera en mayo, el otoño en octubre, los peces en el río, Lucila en una nube.
En Breve son ( 1.953- 1.968)
[Van por tu jardín selvático, Ana Lola. Por ese lugar tuyo donde todo espera y es tan mágico volver. Y esta tarde, merienda de mantel, con mermelada de moras ;)] Biografía sumaria/A los dioses del fondo/LímiteBiografía sumaria A los dioses del fondo Lo que dije no sé.
La cifra mayor del llanto o de la vida de quién la podría tener.
Hay un lenguaje roto, un orden de las sílabas del mundo.
Descífralo.
Porque algunas de sus palabras asaltarán tu suelo, Agone, para no gemir eternas en lo oscuro.
Límite
Qué oscuro el borde de la luz donde ya nada reaparece.
En El Inocente, colección 1.967-1.970 Homenaje a Klee
The Golden Fish (1925) - Paul Klee En Treinta y siete fragmentos ( 1.971). Fragmento XVI Homenaje a Klee De la luminosa opacidad de los signos
Fragmento sin nombre/Canción para franquear la sombra¿ Cuál fue la hora que esperamos tanto,
que vino al fin y no reconocimos
y se nos dio para soñar el sueño
que nunca nos había visitado?
Un día nos veremos
al otro lado de la sombra del sueño.
Vendrán a ti mis ojos y mis manos
y estarás y estaremos
como si siempre hubiéramos estado
al otro lado de la sombra del sueño.
En Interior con figuras 1.973-1.976 Elegía - en Material memoria-en Material Memoria 1.977-1.978 Expertos en la destrucción del amor construyeron distintas pequeñas destrucciones con residuos de aire y otras muertes. Izose un cielo gris sobre las rotas alas. Un globo ardiente se extinguió en la tierra. Vayamos, corazón, al puente suburbano para saltar ya muertos, como el cuerpo del pájaro que cae ya sólo es sorda sucesión de la sombra. O no vayamos o no salgas jamás. No salgas, ay, jamás paloma al campo. Ícaro/Poema Ícaro
Sobre la horizontal del laberinto Trazaste el eje de la altura Y la profundidad. Caer fue sólo La ascensión a lo hondo.
Poema
Cuando ya no nos queda nada,
el vacío del no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto
Aguardábamos la palabra. Y no llegó. No se dijo a sí misma.
Estaba allí y aquí aún muda, grávida. Ahora no sabemos si la palabra es nosotros o éramos nosotros la palabra. Mas ni ella ni nosotros fuimos proferidos. Nada ni nadie en esta hora adviene, pues la soledad es la sola estancia del estar. Y nosotros aguardamos la palabra.
En Mandorla 1.982
<El pájaro que vuela dentro>, poemas de El FulgorXIII
El gato es el pájaro.
Salta de su infinita quietud al aire. Se hace presa. Es cuerpo, presa con su presa. Vuela. Desaparece hacia el crepúsculo.
XXX
Venías, ave, corazón, al vuelo, venías por los líquidos más altos donde duermen la luz y las salivas en la penumbra azul de la garganta.
Ibas, que voy de vuelo, apártalos, volando a ras de los albores más tempranos.
Sentirte así venir como la sangre, de golpe, ave, corazón, sentirme, sentirte al fin llegar, entrar, entrarme, ligera como luz, alborearme.
XXV
La aparición del pájaro que vuela y vuelve y que se posa sobre tu pecho y te reduce a grano, a grumo, a gota cereal, el pájaro que vuela dentro de ti, mientras te vas haciendo de sola transparencia de sola luz, de tu sola materia, cuerpo bebido por el pájaro.
En El fulgor. 1.984 de Al dios del lugarLA ARENA tenía el color de las escamas de un enorme pez extendido y la luz caía sobre ella con el secreto brillante del acero como un ala rasante.
Vacío y extensión. El súbito relámpago de la piedra en el aire
Y anda. El vuelo. Y nadie. (Mont St.-Michel)
ESTAR. No hacer. En el espacio entero del estar estar, estarse, irse sin ir a nada. A nadie. A nada. (Aniversario) -fragmento-
de Al dios del lugar. 1.989 de No amanece el cantorINMERSIÓN de la voz. Las aguas. Entraste en el origen. Cabeza decapitada junto al mar. Después no quedan más silencios. VEO, veo. Y tú ¿qué ves? No veo. ¿De qué color? No veo. El problema no es lo que se ve, sino el ver mismo. La mirada, no el ojo. Antepupila. El no color, no el color. No ver. La transparencia. Paisaje con pájaros amarillos. PAISAJE sumergido. Entré en ti. En ti entreme lentamente. Entré con pie descalzo y no te hallé. Tú, sin embargo, estabas. No me viste. No teníamos ya señal con que decirnos nuestra mutua presencia. Cruzarse así, solos, sin verse. Pájaros amarillos. Transparencia absoluta de la proximidad. En No amanece el cantor 1.992 . Canción del eterno retorno y fragmento final de Máscaras
QUIERO quedarme así, solo, lejano, sin ninguno, sin nadie, pájaro que la infinitud del aire vuela, en el vacío del aire, hasta el horizonte que jamás se alcanza y nunca ya poder –quedarme así- regresar al origen para siempre borrado. (Canción del eterno retorno) Hugo Waschkowski: Horizonte Máscaras - fragmento final- Disolverse, dijiste, o nacer para siempre más allá de las máscaras. En Cantigas de Alén 1.980-1.995
Isla
SALIR del tiempo. Suspender el claro corazón del día. Ave. Palabra. Vuelo en el vacío. En lo nunca posible. Ven, anégame en este largo olvido.
Ya no hay puentes. Sostenme en el no tiempo, en la no duración, en el lugar donde no estoy, no soy, o sólo en el seno secreto de las aguas.
En Fragmentos de un libro futuro 1.991- 2.000 Nadie
NADIE. No estoy. No estás. ¿Volver? No vine nunca. SÓLO la soledad resuena larga igual que cola o viento. Vienen desde el vacío las palabras, nos poseen desnudos en su centro abrasado y en él nos desengendran para hacernos nacer. Escucha cómo en la soledad despierta, inaudible, la pura raíz del aire. (Segunda oda a la soledad, fragmento)
ESTE sueño, que acabo de soñar, y en cuyo tenue borde te hiciste no visible, limita con la nada. CAER en vertical. Sueño sin fin de la caída. Qué repentina formación del ala.
FLOTAR en la incierta realidad del ser, tentar a ciegas lo improbable, no tener asidero en tanta sombra. Los cuerpos en los ahogados de la mar meditan boca abajo, pero no ven el fondo con los ojos vacíos. El anciano volvió con una antorcha e iluminó los barcos naufragados. Se alzó desde la noche un coro en una lengua imposible de interpretar. Ésta es la verdadera canción, pensaste, y te fuiste diluyendo, despacio, muy despacio, en lo no descifrable. (Nadie) En Fragmentos de un libro futuro 1.991-2.000
Elegía -Poemas 1.960-1.997-
Vivió en el extremo límite del no vivir. Tentó el suicidio en lentos tragos. Temía y deseaba la muerte. Necesitaba que la muerte no le dejara tiempo. Más tiempo. Tal vez temía más al tiempo que a la muerte. Al tiempo testigo. Al tiempo que día a día nos devuelve la propia imagen naufragada en un destino <insignificante y atroz>. Su suicidio fue largo, demorado, terrible. Hasta que se consumó. Salí, así lo espero—de una vida grotesca. Tales fueron, en rigor, sus dos últimos versos. Ya escritos, bien se ve, desde el Orco.
En Apéndice. Poesía dispersa o inédita. Poemas 1.960-1.997 |
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